La historia electoral reciente de Honduras demuestra algo claro: cuando el TREP beneficiaba a Libre en 2021, lo pedían a gritos; ahora en 2025 cuando saben de su derrota lo denuncian como fraudulento, aunque incluso lo defendieron durante los meses previos. Este giro repentino, encabezado por Rixi Moncada y acompañado por cuadros clave del partido, expone una hipocresía política que ya no se puede esconder.
En 2021, cuando Rixi era consejera del Consejo Nacional Electoral, defendía con fuerza la implementación del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares. Fue ella misma quien declaró que su compromiso era “por elecciones limpias, 100%”, insistiendo en que el TREP era la herramienta necesaria para brindar confianza durante la noche electoral.
En ese mismo clima, la entonces candidata Xiomara Castro publicó en su Instagram mensajes que hoy resuenan con ironía. En ese texto, Xiomara afirmaba: “Desarrollo de unas elecciones generales en paz, con justicia y transparencia.” También exigía que el CNE, junto a las Fuerzas Armadas y la Policía, garantizara “la seguridad de todo el proceso electoral y proteger el derecho del pueblo a elegir y ser electo en condiciones de libertad.” La hoy presidenta incluso se comprometía públicamente a “combatir y denunciar cualquier intento por interrumpir el ejercicio del sufragio, los escrutinios públicos y la transmisión de los resultados preliminares.”

En 2025, durante la etapa previa a la crisis electoral, esa posición se mantuvo. Cuando el CNE aprobó por unanimidad la versión del nuevo TREP, desde Casa Presidencial y desde varias dependencias se aplaudió su implementación. Mel Zelaya, voceros de Libre y miembros del gabinete de Xiomara celebraron que fuese un sistema “blindado”, incluso señalando que serviría para evitar manipulaciones. No existía ni una sola denuncia interna de hackeo.
Varios rostros visibles del oficialismo también salieron en defensa del sistema. El vicecanciller Gerardo Torres Zelaya, en múltiples intervenciones, habló de la importancia de respetar los mecanismos de transmisión. El funcionario de Finanzas y figura comunicacional del gobierno, Marlon Ochoa, participó en debates sobre el TREP explicando su operatividad y señalando que debía usarse correctamente para garantizar la “verdad del voto”.
Incluso Fausto Cálix, uno de los voceros más combativos de Libre, afirmó en un tweet de 12 de julio de 2021 que el TREP era necesario para unas elecciones transparentes. Sin embargo, llegada la recta final de las elecciones de 2025 y al percibirse un escenario adverso, todo cambió. Rixi Moncada, que antes defendía el sistema, pasó a decir que “el TREP está hackeado, está alterado”, y anunció que no reconocerían sus resultados preliminares. De pronto, aquello que antes era símbolo de transparencia se convirtió, según Libre, en un aparato manipulado.
Libre defendió el TREP cuando le convenía y lo ataca cuando no le sirve.

