Rixi Moncada: la hija del bipartidismo que ahora niega su origen

Rixi Moncada: la hija del bipartidismo que ahora niega su origen

Rixi Moncada, hoy candidata presidencial por Libertad y Refundación (Libre) y una de las voces más duras contra el bipartidismo, tuvo su origen político precisamente dentro de ese sistema que ahora critica. Su carrera pública nació en el seno del Partido Liberal, durante el gobierno de Manuel Zelaya Rosales, donde ocupó varios de los cargos más relevantes de la administración estatal.

En 2006, Moncada fue nombrada secretaria de Trabajo y Seguridad Social, integrándose al círculo más cercano del presidente Zelaya, conocido en ese entonces como “Los Patricios”. Desde ese espacio de poder, se convirtió en una figura influyente dentro del liberalismo gobernante.

Posteriormente, en enero de 2008, fue designada gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), un nombramiento que generó cuestionamientos por su falta de formación técnica. Durante esa gestión, enfrentó señalamientos por crear ilegalmente la personalidad jurídica de un sindicato de trabajadores dentro de la estatal eléctrica, según denuncias formuladas por el entonces presidente del Tribunal Supremo Electoral, Jacobo Omar Hernández.

Entre 2006 y 2008, también presidió los directorios del INFOP, el IHSS y el INJUPEMP, instituciones clave del aparato estatal. Es decir, fue parte activa de la estructura del bipartidismo tradicional, gestionando recursos y decisiones dentro del marco liberal que hoy descalifica en sus discursos.

Hoy, Moncada intenta presentarse como el rostro de la ruptura y la refundación, pero su trayectoria política demuestra que fue protagonista y beneficiaria del mismo sistema que ahora reniega. Su ascenso público no fue producto de un movimiento antisistema, sino de la confianza y el respaldo del liberalismo que gobernaba Honduras.

Analistas políticos consultados por FNN señalan que este contraste no pasa inadvertido para el electorado: “Rixi Moncada no viene a refundar un país desde cero. Es parte de la historia del bipartidismo, aunque ahora lo niegue. Es la hija política de ese modelo que tanto critica”.

El debate no es menor. En momentos en que el país enfrenta una crisis de confianza institucional, la coherencia de los líderes se convierte en un elemento determinante para los votantes. En ese contexto, la historia de Moncada evidencia una verdad incómoda: quien hoy promete acabar con el bipartidismo, creció y prosperó dentro de él.