La exclusión de la CICIH en el nuevo plan de gobierno de Rixi Moncada marca un quiebre directo con una de las promesas más fuertes del proyecto político que llevó a Libre y Xiomara Castro al poder en 2021. Voces internas del partido han mostrado su sorpresa e indignación, considerándolo una traición al proyecto inicial de la Refundación.
La instalación de un mecanismo internacional contra la corrupción fue presentada por la presidenta como un compromiso firme con el país, un eje que definía su oferta electoral y que fue repetido en múltiples discursos públicos. La ausencia de la CICIH en la propuesta de Moncada aleja más la posibilidad de la creación de este organismo que el propio Libre promovió.
El documento que presentó la candidata reorganiza prioridades y desplaza el enfoque anticorrupción hacia el plano interno con el fin de controlar desde el poder ejecutivo el poder judicial, nacionalizar de empresas privadas y crear la banca pública siguiendo el modelo cubano.
La decisión de dejar fuera la CICIH contrasta con el mensaje original de Xiomara Castro, quien afirmó reiteradamente que la presencia de un organismo internacional era necesaria para enfrentar estructuras que el Estado no había logrado desmantelar, uniéndose a otros incumplimientos electorales de la presidenta como la venta del avión presidencial.
La salida de la CICIH del plan de Moncada es interpretada como un retroceso respecto a lo que la propia presidenta prometió al país. Este cambio expone tensiones internas y deja abierta la discusión sobre si el oficialismo está dispuesto a sostener el compromiso asumido en 2021 o si se dirige hacia una ruta distinta, pese al reclamo ciudadano que exigía una herramienta internacional para enfrentar la corrupción.

