El próximo 30 de agosto, San Pedro Sula será escenario de dos movilizaciones que evidencian la manipulación política y el daño social. Ese día coinciden la convocatoria de los colectivos de Libre y la marcha de los afectados por la estafa piramidal de Koriún, quienes siguen desesperados buscando recuperar el dinero que perdieron en un fraude que dejó a miles de hondureños en ruina.

La movilización de Libre, originalmente prevista para el 1 de agosto, se postergó al 30 como respuesta a la Caminata por la Paz organizada por las iglesias el 16 de agosto. Esta estrategia revela que el partido oficialista prioriza demostrar fuerza en las calles sobre atender los problemas reales de la ciudadanía, utilizando a sus colectivos como instrumento político.
Mientras tanto, los afectados por Koriún llevan sus reclamos a las calles, exigiendo justicia y soluciones que el gobierno. Su lucha no es espectáculo, sino la expresión legítima de miles de hondureños que buscan recuperar lo que les fue arrebatado. Pese a las promesas de Libre, nada han hecho.
El 30 de agosto no solo mostrará la capacidad de movilización real de Libre; será un recordatorio de que, detrás de la política y los números, hay hondureños que sufren y exigen respuestas. La verdadera prioridad del país debería ser garantizar justicia, proteger a los ciudadanos y evitar que los fraudes financieros sigan destruyendo vidas.

