Sequía deja más de 400 reses muertas y amenaza la producción de alimentos

Sequía deja más de 400 reses muertas y amenaza la producción de alimentos

Productores de la zona sur advierten que la falta de lluvias podría reducir la disponibilidad de granos, leche y carne durante los próximos meses.

Tegucigalpa, Honduras. La prolongada sequía que afecta diferentes regiones de Honduras ha provocado la muerte de más de 400 reses en la zona sur y mantiene bajo amenaza la producción agrícola y ganadera.

La estimación fue presentada por Mario Argeñal, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Choluteca, quien indicó que únicamente en San José de Pespire se contabilizan alrededor de 100 animales muertos.

Los productores enfrentan una disminución de las fuentes de agua y el agotamiento del alimento disponible para el ganado. La falta de lluvias también impidió el desarrollo normal del maíz y el sorgo utilizados para producir forraje.

Representantes del sector aseguran que la siembra de primera se perdió completamente en algunas áreas de la región sur, por lo que las esperanzas están depositadas en la temporada de postrera.

El Centro Nacional de Estudios Atmosféricos explicó que la canícula podría extenderse durante agosto, con lluvias débiles, aisladas e insuficientes para recuperar los cultivos y las fuentes de abastecimiento.

Actualmente, 75 municipios permanecen bajo alerta amarilla y otros 48 bajo alerta verde debido a la sequía, principalmente en el Corredor Seco y otras regiones vulnerables.

La problemática también comienza a generar preocupación en Olancho. Aunque algunos municipios todavía no registran una alta mortalidad de ganado, los productores advierten que las reservas de alimento podrían agotarse antes de la próxima cosecha.

De prolongarse las condiciones secas, Honduras podría experimentar una reducción en la producción de granos básicos, leche y carne, aumentando la dependencia de las importaciones y la presión sobre los precios para los consumidores.

Los ganaderos solicitan inversiones en sistemas de riego, reservorios, cosecha de agua y almacenamiento de forraje para reducir el impacto de futuros períodos de sequía.