Ambos municipios reportan la pérdida total del maíz y frijol, mientras algunas comunidades esperan hasta 15 días para recibir agua.
Tegucigalpa, Honduras. La prolongada sequía continúa agravando la situación de comunidades rurales de Honduras, con municipios de Francisco Morazán que ya reportan la pérdida del 100 % de sus cultivos de maíz y frijol.
Uno de los escenarios más críticos se registra en Alubarén, donde unas 1,800 familias resultaron afectadas después de que las plantaciones apenas lograran desarrollarse antes de secarse por falta de humedad.
La escasez también alcanza el suministro de agua. Autoridades locales indican que algunas comunidades pueden permanecer hasta 15 días sin recibir abastecimiento, mientras otras dependen de entregas que llegan cada tres u ocho días.
En Curarén, el alcalde Franklin Cruz Videa reportó igualmente la pérdida total de los granos básicos y estima que entre el 70 % y el 80 % de la población de las zonas más afectadas enfrenta algún grado de inseguridad alimentaria.
La falta de cosechas ya tiene consecuencias sobre la alimentación de los hogares. Según las autoridades municipales, algunas familias no están logrando completar los tres tiempos de comida y deben desplazarse durante la madrugada para conseguir agua.
Los daños también alcanzan a la ganadería por la reducción de fuentes de agua y alimento disponible para los animales.
Copeco mantiene decenas de municipios bajo diferentes niveles de alerta mientras continúa evaluando el impacto de la sequía y la canícula.
El deterioro de las condiciones aumenta la presión para que las respuestas de emergencia se acompañen de medidas de mayor alcance, como reservorios, sistemas de riego, cosecha de agua y apoyo a los productores que perdieron completamente la siembra de primera.

