El sector agropecuario proyecta una reducción en la cosecha nacional de maíz, mientras el Gobierno confirma la muerte de más de 200 reses por falta de agua y alimento.
Tegucigalpa, Honduras. La sequía que afecta diferentes regiones de Honduras habría provocado pérdidas totales en cultivos de primera en algunas zonas del Corredor Seco, de acuerdo con una evaluación preliminar de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras.
José Chacón, representante de la FENAGH, señaló que las afectaciones más graves se registran en sectores de El Paraíso, Choluteca, Valle y La Paz, donde productores perdieron las siembras realizadas al inicio de la temporada.
La organización espera que la Secretaría de Agricultura y Ganadería y la Comisión Permanente de Contingencias concluyan las evaluaciones para determinar la magnitud de los daños y definir los apoyos requeridos por los agricultores.
El impacto también podría reducir la cosecha nacional de maíz. Las proyecciones iniciales contemplaban una producción de entre ocho y diez millones de quintales, pero ahora el sector estima que podrían cosecharse alrededor de seis millones.
La falta de lluvias ha reducido la disponibilidad de agua, pastos y alimento para el ganado. Aunque la FENAGH indicó que todavía no se observa una mortandad masiva dentro de sus evaluaciones, el ministro de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, confirmó que más de 200 reses han muerto en diferentes zonas del país por la escasez de agua y comida.
Como respuesta inmediata, el Gobierno inició la distribución de concentrado y otros insumos para ganaderos de la zona sur y prepara entregas en El Paraíso y Olanchito.
La Secretaría de Agricultura informó que el Programa de Incentivos a la Producción dispone de un presupuesto global de 100 millones de lempiras. Dentro de esta estrategia se implementará un plan piloto para el sector ganadero con una inversión inicial de 12 millones, monto que podría ampliarse hasta 50 millones.
Además de la asistencia temporal, los productores solicitan inversiones en reservorios, sistemas de riego, cosecha de agua, almacenamiento de alimentos y seguros agrícolas que permitan enfrentar futuros periodos prolongados de sequía.

