Las auxiliares de enfermería agrupadas en la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (ANEEAH) mantienen desde hace más de 16 días una protesta activa que incluye bloqueo total de la carretera CA-5 en el sector de El Durazno, exigiendo al Gobierno y a la Secretaría de Salud respuestas concretas a un pliego de peticiones que, según denuncian, han sido ignoradas.
Las auxiliares de enfermería han pedido una reunión con la presidenta Xiomara Castro, y por ello han anunciado que no asistirán a la reunión convocada hoy a la 1:00 de la tarde por parte de la secretaria de Salud, Carla Paredes, quien ha declarado: «No han ido a trabajar 15 días por estar bailando. Les he reconocido miles de cosas y se las hemos dado, pero yo no puedo aumentar a cuatro meses de cerrar un gobierno. Josué Orellana usted preside una asociación, no soy su amiga, yo soy la responsable de la Secretaría de Salud, usted puede pedir en una mesa y en ley, pero no a chantajear”.
El presidente de la asociación ha manifestado a HRN que «no acudirán a la reunión, porque «la secretaria de Salud los nos insulta» y no es una interlocutora válida».
Las manifestantes cerraron por completo ambos carriles de la vía principal que conecta Tegucigalpa con el norte del país, ocasionando embotellamientos de varios kilómetros y afectando el tránsito de transporte público, carga pesada y viajeros con destino al aeropuerto de Palmerola. La acción se produce después de que, aseguran, sus demandas no han sido escuchadas por las autoridades de la Secretaría de Salud ni por Casa Presidencial.
Entre las principales exigencias del gremio se encuentra la nivelación salarial, el pago de beneficios pendientes, el reconocimiento del zonaje para quienes laboran en regiones apartadas como Gracias a Dios e Islas de la Bahía, así como la mejora de condiciones laborales que permitan reducir la sobrecarga en los hospitales. Según la ANEEAH, en muchos centros asistenciales una sola auxiliar atiende decenas de pacientes por turno, lo que consideran inhumano y riesgoso para la calidad de la atención.
La dirigencia ha advertido de que, si no reciben respuesta en las próximas horas, las medidas se intensificarán. Han dado un plazo de 78 horas para que el gobierno designe una comisión con poder de decisión que instale una mesa de diálogo, de lo contrario amenazan con abandonar áreas críticas y emergencias en los principales hospitales del país.
Las enfermeras también han denunciado presiones, amenazas y campañas de desprestigio en redes sociales, además de audiencias de descargo promovidas contra quienes participan en las tomas. No obstante, aseguran que se mantendrán firmes hasta lograr una solución real a sus reclamos.

