Honduras enfrenta un nuevo reto en materia de seguridad: la posible operación de la organización criminal venezolana Tren de Aragua en territorio nacional. Aunque las autoridades han descartado su presencia formal, diversas denuncias y análisis de seguridad señalan indicios de que miembros del grupo podrían estar replicando su modelo delictivo y consolidando vínculos con pandillas locales, particularmente con la banda ‘El Frendy‘, que opera en el departamento de El Paraíso.
Un grupo criminal que trasciende fronteras
El Tren de Aragua se originó en la prisión de Tocorón, en Venezuela, y bajo el liderazgo de Héctor “Niño” Guerrero se convirtió en una de las organizaciones más peligrosas de América Latina. Su poder radica en una estructura jerárquica compleja, que permite operaciones coordinadas en delitos como extorsión, secuestros, homicidios, narcotráfico, trata de personas y lavado de dinero.
A diferencia de pandillas locales, su organización es transnacional. El Tren de Aragua ha logrado establecer redes fuera de Venezuela, expandiendo su influencia a otros países y replicando su modelo criminal mediante alianzas con grupos locales, utilizando rutas migratorias y redes logísticas para fortalecer su presencia. Este modelo convierte a la banda en un actor sofisticado del crimen organizado, capaz de reproducirse en territorios extranjeros con rapidez.
Conexión con ‘El Frendy’ y los riesgos para Honduras
En Honduras, investigaciones de seguridad han detectado vínculos potenciales entre el Tren de Aragua y la banda local ‘El Frendy’, conocida por su control territorial en El Paraíso y su participación en extorsiones, sicariato y tráfico de drogas. Expertos señalan que esta colaboración podría incluir entrenamiento en tácticas de intimidación, planificación de extorsiones y organización jerárquica, aumentando la capacidad operativa de los grupos locales y multiplicando el riesgo de violencia.
Se estima que más de 200 ciudadanos venezolanos vinculados al Tren de Aragua habrían ingresado al país con el objetivo de instruir o coordinar operaciones locales. La adopción de su modelo criminal podría traducirse en un incremento de delitos graves, mayor sofisticación en las pandillas y un efecto dominó que afecte la seguridad de comunidades enteras.
Amenazas y escenarios de riesgo
La posible presencia del Tren de Aragua, incluso a través de replicación de su modelo, plantea múltiples amenazas:
- Crimen organizado sofisticado: La coordinación jerárquica y los recursos del Tren superan ampliamente a las pandillas tradicionales.
- Expansión de delitos transnacionales: La banda podría aumentar actividades de narcotráfico, tráfico de personas, secuestros y extorsión, especialmente en zonas fronterizas y urbanas estratégicas.
- Impacto social y económico: El control territorial y la extorsión afectan directamente a las comunidades, generando desplazamientos internos y pérdidas económicas significativas.
- Vínculos con actores locales: La colaboración con bandas hondureñas como “El Frendy” podría permitir la consolidación de estructuras criminales complejas, dificultando su desarticulación.
Respuesta institucional
Aunque el gobierno sostiene que no hay evidencia formal de presencia consolidada, la vigilancia sobre pandillas locales que replican el modelo venezolano se ha intensificado.
El contexto transnacional de esta organización también abre la puerta a la cooperación internacional. El Tren de Aragua es considerado una amenaza regional, por lo que la coordinación con agencias de otros países podría ser determinante para prevenir su expansión y neutralizar sus redes de financiamiento y logística.

