Trump mantiene los aranceles a Honduras por las políticas de Libre: miles de empleos en riesgo

Trump mantiene los aranceles a Honduras por las políticas de Libre: miles de empleos  en riesgo

La Casa Blanca anunció nuevos acuerdos comerciales con El Salvador y Guatemala que eliminan los aranceles recíprocos impuestos por Estados Unidos. Ambos países recibirán acceso preferencial para sus exportaciones, un alivio directo para sus productores y una ventaja inmediata para atraer inversión y generar empleo. Sin embargo, Honduras quedó fuera, sin acuerdo, sin alivio y sin señales de que la administración Trump tenga intención de incluirla pronto.

La exclusión hondureña no es un simple detalle técnico: es una amenaza directa para la economía nacional. Mientras nuestros vecinos recibirán beneficios que abaratan su entrada al mercado estadounidense, Honduras mantendrá las tarifas completas, encareciendo nuestros productos y haciéndolos menos competitivos.

Los sectores agrícolas serán los primeros golpeados. Con aranceles rebajados, los productores salvadoreños y guatemaltecos podrán colocar frijoles, granos básicos y otros alimentos en Estados Unidos a menores costos. Honduras, en cambio, seguirá pagando el arancel completo. Esto implica riesgo para el productor local, caída en la compra de cosecha nacional y, en consecuencia, menos trabajo en el campo y menos ingreso para miles de familias.

La producción nacional, ya presionada por altos costos y por la incertidumbre política, enfrentará una competencia desigual. Libre ha fallado en proteger al país en el momento más delicado del año, dejando a Honduras sin un acuerdo que los demás ya aseguraron. La señal hacia los inversionistas es clara: mientras la región avanza, Honduras queda rezagada.

Pero el golpe no termina ahí. Estados Unidos es el destino de la mayoría de nuestras remesas, y cualquier deterioro en la relación bilateral —especialmente en materia comercial— pone en riesgo los programas de facilitación y apoyo a la comunidad hondureña en ese país. Sin acuerdos, sin interlocución efectiva y sin rumbo claro, Honduras se expone a perder incluso los flujos que sostienen la economía de cientos de miles de hogares.

El mensaje debe quedar claro para todos: la exclusión de Honduras es una consecuencia política, y el costo lo pagará la gente. Menos empleo, menos producción, mayor incertidumbre. Mientras nuestros vecinos aseguran oportunidades, Honduras queda al margen. Y esa exclusión, creada por la mala gestión de Libre, se sentirá en los bolsillos desde ya.