El 1 de septiembre marca el inicio del Mes de la Patria, una conmemoración en la que la nación se reúne bajo los símbolos que representan unidad, soberanía e identidad. Era la ocasión para que la presidenta Xiomara Castro hablara a todos los hondureños sin distinción, recordando la historia común y renovando el compromiso con un futuro de concordia. Sin embargo, su intervención en el acto de izada de la Bandera Nacional se convirtió en un discurso político partidario, más cercano a un mitin de campaña que a una ceremonia cívica
La mandataria exaltó, en un inicio, el valor de la bandera como testigo de luchas y sacrificios. Pero pronto abandonó el tono patriótico para insistir en su narrativa de “refundación”, enumerando logros de gestión y atacando a gobiernos anteriores. Mencionó incluso al expresidente condenado en Estados Unidos, hizo referencias al golpe de 2009 y lanzó advertencias de cara al proceso electoral, involucrando a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional en un mensaje de marcado tinte político.
No se trata de negar los problemas históricos ni de silenciar las diferencias ideológicas. Lo cuestionable es convertir un acto solemne de carácter nacional en una tribuna partidaria. La patria no es patrimonio de un proyecto de gobierno, ni de una corriente política, ni de un sector social en particular. Es la casa común de todos los hondureños, y las celebraciones patrias exigen un lenguaje que una, no que divida.
El Mes de la Patria debe ser un tiempo para fortalecer el civismo, rescatar la memoria histórica y promover la convivencia democrática. Al confundir los símbolos nacionales con la bandera de un proyecto político excluyente, la presidenta desaprovechó la oportunidad de enviar un mensaje de unidad en un momento en el que el país enfrenta tensiones electorales, polarización y desconfianza hacia las instituciones.
En lugar de reiterar consignas de campaña, el acto cívico pedía palabras que invitaran a la reconciliación y al compromiso colectivo. Honduras necesita liderazgos que reconozcan la pluralidad y hablen al conjunto de la nación. Reducir el patriotismo a la “refundación” es un error que achica la patria en lugar de engrandecerla.

