Violencia en altamar golpea al sector langostero: ataque deja dos pescadores heridos y pérdidas por L3.5 millones

Violencia en altamar golpea al sector langostero: ataque deja dos pescadores heridos y pérdidas por L3.5 millones

El asalto contra la embarcación Lucky Trap reaviva las alertas por la falta de vigilancia en rutas pesqueras del Caribe hondureño.

Tegucigalpa, Honduras. Un nuevo episodio de violencia en altamar encendió las alarmas entre los trabajadores del sector pesquero, luego de que una embarcación dedicada a la captura de langosta fuera atacada por hombres armados en aguas del Caribe hondureño.

El hecho ocurrió a bordo de la lancha rápida Lucky Trap, donde varios sujetos interceptaron a la tripulación y se apoderaron de equipos de navegación, pertenencias personales y del producto pesquero que había sido recolectado durante la jornada.

De acuerdo con información divulgada por HRN, dos pescadores resultaron heridos durante el ataque. Uno recibió dos impactos de bala en el brazo derecho, mientras otro sufrió una herida de arma de fuego en una de sus piernas.

Los atacantes habrían utilizado armas de alto poder, entre ellas fusiles tipo AK-47, lo que generó una situación de alta vulnerabilidad para quienes se encontraban a bordo.

Además de los daños personales, los propietarios de la embarcación estiman que las pérdidas económicas superan los 3.5 millones de lempiras, debido al valor del equipo sustraído, el producto perdido y otros bienes afectados.

El caso expone los riesgos que enfrentan las embarcaciones que operan durante largas jornadas en zonas alejadas de la costa, donde la capacidad de respuesta y vigilancia puede ser limitada.

Los afectados han solicitado una investigación profunda y un mayor despliegue de patrullajes marítimos para reducir la posibilidad de nuevos ataques contra pescadores y embarcaciones comerciales.

También plantearon que las autoridades revisen los mecanismos de protección disponibles para las tripulaciones que operan en altamar, aunque cualquier medida relacionada con el uso de armas deberá ajustarse a la normativa vigente y a los controles correspondientes.

Por ahora, no existe confirmación oficial sobre la identidad de los responsables del asalto, por lo que cualquier versión sobre su procedencia o pertenencia étnica debe considerarse preliminar hasta que las autoridades concluyan las investigaciones.

El incidente vuelve a colocar la seguridad marítima como un desafío para una actividad que representa una fuente importante de empleo e ingresos en la costa atlántica y en las comunidades dedicadas a la pesca de langosta.