La presidenta Xiomara Castro decidió no asistir este septiembre a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, rompiendo con la tradición diplomática que marca en septiembre este espacio como el principal foro internacional de los jefes de Estado. La ausencia de la mandataria ocurre en un contexto de tensiones internas y externas, y ha generado reacciones en el escenario político nacional.
El candidato presidencial liberal, Salvador Nasralla, calificó la decisión como “una cachetada para Estados Unidos”, al considerar que Honduras pierde una oportunidad de enviar un mensaje de compromiso con la comunidad internacional y de reforzar sus vínculos con Washington, más bien todo lo contrario, de nuevo Libre se aleja más del socio histórico de nuestro país.
El no ir a la ONU es una señal muy negativa para el país. No solo se deja un vacío en la representación de Honduras, sino que se transmite un mensaje equivocado en momentos en que el país necesita afianzar relaciones con Estados Unidos y con la comunidad internacional.
La Asamblea General reúne cada año a líderes mundiales que presentan sus visiones y buscan alianzas estratégicas. En esta ocasión, Honduras quedará representada por una delegación diplomática, pero sin la presencia de la presidenta. Analistas advierten que la ausencia podría interpretarse como un distanciamiento político de Washington, en medio de las tensiones con el gobierno de Castro por temas de narcotráfico, el apoyo de Castro a Nicolás Maduro y la inmigración, con el fin del TPS como principal asunto.

