El Banco Europeo de Inversiones vuelve a Honduras con una inversión de €53 millones

El Banco Europeo de Inversiones vuelve a Honduras con una inversión de €53 millones

Por primera vez en más de once años, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) vuelve a operar directamente en Honduras con un financiamiento aprobado de 53 millones de euros, equivalentes a aproximadamente 1,600 millones de lempiras. El anuncio se concretó este miércoles en una reunión sostenida por el presidente Nasry Asfura con el embajador de la Unión Europea, Gonzalo Fournier Conde, y representantes del organismo financiero, quienes destacaron el retorno como una señal de confianza renovada en la economía hondureña bajo la nueva administración.

El instrumento: crédito concesional para mipymes y transición verde

Los recursos están diseñados para fortalecer el acceso al financiamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y para impulsar proyectos de economía verde, dos segmentos que han enfrentado históricamente las mayores barreras de acceso al crédito en el sistema financiero hondureño. Del total del paquete, aproximadamente 15 millones de euros, equivalentes a 460 millones de lempiras, se desembolsarán en condiciones concesionales, es decir, con tasas y plazos más favorables que los del mercado, reduciendo la carga financiera sobre los beneficiarios y ampliando la viabilidad de proyectos que en condiciones normales no alcanzarían financiamiento bancario convencional.

El BEI es el principal brazo financiero de la Unión Europea y uno de los mayores bancos multilaterales del mundo. Su regreso a Honduras no es un gesto aislado: se inscribe en la agenda de inversiones Global Gateway, la estrategia de la UE para promover infraestructura sostenible en países en desarrollo como alternativa a otros modelos de financiamiento internacional. Honduras es, con este acuerdo, el segundo país de Centroamérica en recibir este tipo de financiamiento directo del BEI, después de Costa Rica.

Hasta 72,000 empleos proyectados

Las estimaciones del organismo apuntan a que la activación de estos recursos podría generar hasta 72,000 puestos de trabajo en distintos sectores productivos, un impacto que, de materializarse, representaría una de las contribuciones más significativas al empleo formal que haya generado un solo instrumento de cooperación financiera en años recientes. La lógica es directa: al ampliar el acceso a crédito de las mipymes, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial del país, se reactiva la capacidad de contratación de un sector que hoy opera mayoritariamente con capital propio o en condiciones de informalidad.

El presidente Asfura valoró el acuerdo como una expresión concreta de la confianza internacional en Honduras y subrayó que este tipo de inversiones no solo fortalecen la economía en cifras macroeconómicas sino que generan oportunidades tangibles para miles de familias. Por su parte, el embajador Fournier precisó que el financiamiento contribuirá a impulsar el desarrollo económico, atraer más inversión y fortalecer el tejido productivo, y vinculó el interés renovado del BEI en Honduras directamente con decisiones de política tomadas desde el inicio del actual gobierno, entre ellas el reingreso al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI).

Un regreso que no llega solo

Este financiamiento es la primera concreción de un proceso de acercamiento que comenzó a tomar forma en los primeros meses de la administración Asfura. En febrero, una misión conjunta de la Comisión Europea y el BEI visitó Tegucigalpa para consolidar los pasos previos a la firma de convenios de financiación enmarcados en el Global Gateway. En ese mismo proceso se proyectaron además dos líneas adicionales de mayor escala: una de entre 169 y 500 millones de euros para proyectos de transmisión eléctrica, y otra orientada a represas multipropósito y recuperación del Lago Yojoa, lo que elevaría el compromiso financiero europeo con Honduras a una cifra potencial cercana a los 600 millones de euros en los próximos años.

El retorno del BEI tras once años de ausencia no es un dato menor. Un organismo de esa envergadura no regresa a un país por cortesía diplomática: lo hace cuando las condiciones de gobernanza económica, seguridad jurídica y clima de inversión alcanzan umbrales mínimos de confianza. Que Honduras haya cruzado ese umbral en menos de un año de nueva administración es, en sí mismo, un indicador del rumbo que ha tomado la política económica del gobierno y del efecto que decisiones como el retorno al CIADI tienen sobre la percepción internacional del país como destino de inversión.