Honduras despierta con una de las adhesiones más firmes al clamor internacional contra las pretensiones fraudulentas de los dirigentes de Libre. Donald Trump, a través del Subsecretario de Estado Christopher Landau, expresó un respaldo contundente y adelantó una respuesta rápida en caso de que se materialice el plan trazado desde la candidatura de Rixi Moncada para trabar el proceso electoral.
Esta declaración se suma a la avalancha de advertencias de la OEA, de relatores de la ONU para los Derechos Humanos, y de más de 90 países durante el Examen Periódico Universal de la ONU en Ginebra, que alertaron sobre el riesgo de que las elecciones del 30 de noviembre se conviertan en una pantomima electoral al estilo venezolano. La comunidad internacional ha configurado un consenso claro: el peligro real no es una conspiración imaginaria, sino el uso del Poder del Estado para manipular y cooptar la democracia.
Desde los voceros de Libre, la primera línea de defensa ha sido pueril y torticera, desviando la atención mediante el poderoso aparato mediático del gobierno, pagado por todos los contribuyentes, hacia los escasos logros en materia de derechos humanos y los inexistentes hitos en cooperación internacional. En el mundo de fantasía que promueven, sus votantes interpretan que Honduras no está sujeta a los caprichos de Ortega o Maduro, sino que existe un relato heroico de resistencia épica.
Si la fantasía de Libre brilla en los canales oficiales, los exabruptos de sus voceros, como Gerardo Zelaya, llevan la ficción a un nivel orwelliano, intentando vender declaraciones de Trump como si se refirieran a los audios de Cossette López. Escuchando a Rixi Moncada en este país de maravillas, pareciera que la presidenta del gobierno es la señora López y ellos son la oposición impotente, un David defendiendo la moral frente a un Goliat imaginario. El espectáculo es bello, la producción es dulce y la épica atrapa, pero la realidad es otra.
La realidad, señora Moncada, es que ustedes poseen una apisonadora llamada Estado, que manejan sin responsabilidad. Han tomado al Ministerio Público como ariete, dirigiendo interpretaciones jurídicas a su conveniencia, bloqueando al CNE, tratando de controlar el TJE y sembrando miedo entre los opositores con requisitorias arbitrarias y doctrinas legales de baja calidad que avergüenzan incluso a sus propios abogados.
El fraude no está en las conspiraciones de inteligencia artificial que ustedes inventan, sino en el asalto sistemático a la democracia desde el Poder del Estado. Cada paso que dan acerca a Honduras al autoritarismo, mientras el mundo observa y escruta. Como advirtió Mel Zelaya, no les dejarán tomar el Congreso ni las Fuerzas Armadas, y su estrategia de usar las elecciones para luego convocar una constituyente amenaza la institucionalidad. Por eso la comunidad internacional se alza: porque así es como mueren las democracias.

