Entre el 27 de enero y el 4 de marzo de 2026, el nuevo presidente de Honduras emitió decretos de emergencia, viajó a Mar-a-Lago, reingresó al CIADI y prometió cirugías para marzo: el registro de un arranque acelerado con resultados aún por confirmar.
Nasry Asfura llegó a Casa Presidencial con un estilo que sus colaboradores describieron desde el primer día como «ejecutivo»: discurso corto, decreto inmediato, resultado prometido. En sus primeras 36 horas firmó cuatro decretos ejecutivos y sancionó tres leyes aprobadas por el Congreso. En su primer mes completó una agenda que ningún gobierno hondureño reciente había logrado comprimir en tan poco tiempo.
Estas son las siete decisiones que definen lo que Asfura quiere ser como presidente.
1. Vendió el avión presidencial antes de sentarse
El primer decreto sancionado por Asfura fue la autorización para vender el avión presidencial. El gesto es simbólico, pero la política es real: el avión representa un costo de mantenimiento elevado, y su venta envía el mensaje de austeridad que el gobierno prometió durante la campaña. En sus primeras horas en el cargo, Asfura sancionó tres decretos clave: la autorización para vender el avión presidencial, la ampliación de campus de la Universidad Nacional Autónoma en ocho departamentos y la expansión del Régimen de Importación Temporal. Con esta última medida, 125 empresas adicionales pueden importar insumos libres de aranceles para producción exportable, con una proyección de 47 mil empleos.
2. Reactivó el subsidio al gas LPG el mismo día que venció
Mediante el Decreto Ejecutivo No. 02-2026, se reactivó el subsidio al gas LPG, que había finalizado el 26 de enero, garantizando que no habría incremento en el precio. La medida llegó con otro decreto que extendió el subsidio a los combustibles hasta el 30 de abril. Son decisiones con costo fiscal inmediato, pero que el gobierno juzgó políticamente imprescindibles para el inicio de mandato.
3. Asumió personalmente el Ministerio de Salud: apuesta inédita
A través del Decreto Ejecutivo No. 01-2026, el presidente asumió temporalmente la titularidad de la Secretaría de Estado en los Despachos de Salud. La decisión es inédita en la historia reciente de Honduras: ningún presidente había asumido directamente un ministerio operativo. La justificación es la crisis acumulada: entre 11,000 y 15,000 hondureños en mora quirúrgica, desabastecimiento de medicamentos en hospitales públicos y una red hospitalaria que el propio Asfura describió como «una emergencia nacional».
El 2 de febrero, el Congreso aprobó la declaratoria de emergencia sanitaria por un año, con mecanismos para contratar hospitales privados mediante fideicomiso y con veeduría de sociedad civil. Asfura prometió que desde la segunda quincena de marzo comenzarán a verse resultados visibles en mora quirúrgica y distribución de medicamentos. Esa promesa tiene fecha y nombre: si en dos semanas no hay cirugías, el presidente responde en primera persona.
4. Reingresó al CIADI: el giro jurídico más importante
Honduras inició el proceso para reincorporarse al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), mecanismo del Banco Mundial para resolver disputas entre inversionistas y Estados. La salida del CIADI fue una de las decisiones más polémicas del gobierno de Xiomara Castro en 2023, interpretada como una señal hostil a la inversión extranjera. El retorno envía el mensaje inverso y cierra uno de los argumentos que más alejó a inversionistas durante el período anterior. El proceso tarda entre dos y tres meses.
5. Fue a Mar-a-Lago once días después de asumir
El mandatario hondureño resaltó la rapidez con la que fue recibido por la Casa Blanca, apenas diez días después de asumir el cargo, lo que consideró un gesto significativo para el fortalecimiento de la relación bilateral. El encuentro del 7 de febrero con Donald Trump en Florida abrió mesas técnicas para negociar la reducción del arancel general del 10% y el arancel específico del 25% sobre arneses automotrices. Asfura presentó el proyecto del ferrocarril interoceánico, entregó un mapa con posibles rutas y obtuvo interés presidencial, aunque sin compromisos formales. El análisis es claro: la señal política fue enorme; los acuerdos concretos, aún pendientes. Analistas señalaron que la reunión fue «la noticia en sí misma, más que sus resultados inmediatos», y advirtieron sobre la necesidad de resultados tangibles en aranceles, TPS y migración.
6. Alineó Honduras con Washington en seguridad
La cooperación en seguridad fue el tercer eje de la reunión con Trump. El gobierno Asfura ha girado radicalmente la política exterior hondureña: de la alianza con Venezuela, Cuba y Nicaragua que caracterizó al período Castro, a la alineación explícita con la agenda de Washington. El nuevo embajador hondureño en Estados Unidos, Roberto Flores Bermúdez, anunció que su gestión se enfocará en tres áreas: inversión, seguridad y TPS. Honduras también se retiró del ‘Grupo de La Haya, señal adicional de reposicionamiento geopolítico.
7. Prometió cirugías, carreteras y empleos con fecha
El gobierno anunció un plan nacional de bacheo de 2,700 kilómetros antes de Semana Santa, entrega de maquinaria pesada a las 298 alcaldías del país y la meta de un millón de empleos a través de la atracción de inversión extranjera. Asfura reconoció ante periodistas que más de un millón de personas están desempleadas en Honduras y subrayó que la llegada de capital extranjero es la única palanca real para revertirlo. Son promesas con fecha, lo que las convierte en un termómetro político que empezará a medirse desde marzo.
La pregunta que queda abierta
El Atlantic Council resumió el dilema con precisión: las señales políticas del primer mes de Asfura son correctas, pero Honduras necesita reformas estructurales en energía, seguridad jurídica y combate a la delincuencia que no se resuelven con decretos de emergencia ni con reuniones en Mar-a-Lago. Un Congreso con 90 votos a favor y un aliado en la Casa Blanca son condiciones que ningún presidente hondureño ha tenido en mucho tiempo.

