Ante la creciente tensión política y temores de manipulación en los comicios electorales en Honduras 2025, líderes religiosos de distintas confesiones hicieron un llamado firme a la ciudadanía: votar masivamente para frenar cualquier intento de fraude y proteger la democracia hondureña.
El presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, Gerardo Irías, instó a los hondureños a acudir a las urnas “con fe y sin miedo”. Según Irías, una participación amplia no solo refleja compromiso con la nación, sino que constituye una barrera contra irregularidades: “Una alta participación electoral es la mejor forma de evitar el fraude”, afirmó. Además, sostuvo que “debemos salir a ejercer el voto en Honduras con valentía y confianza en que Dios tiene el control”.
Desde la Iglesia católica, el arzobispo Miguel Lenihan, de San Pedro Sula, recalcó que el sufragio es tanto un derecho como un deber y subrayó que “depende de ustedes, del pueblo” consolidar una democracia sólida en Honduras. En un mensaje posterior, Lenihan apeló al discernimiento espiritual previo al voto: “este mes debe ser un mes de discernimiento”, dijo, recordando que Jesús oró toda la noche antes de elegir a sus discípulos.
La Conferencia Episcopal de Honduras, encabezada por el arzobispo José Vicente Nácher, envió un mensaje de unidad nacional. En su comunicado, los obispos señalaron que “lo que nos une es más grande que lo que nos divide” y destacaron que la fe cristiana en Honduras debe inspirar el servicio al bien común. Hicieron un llamado a votar con responsabilidad, afirmando que cada ciudadano debe contrastar opciones políticas guiado por el bienestar colectivo.
La Iglesia Rey de Reyes, liderada por el pastor Henry Walter Flores, organizó una jornada de oración en Intibucá para pedir que el proceso electoral hondureño se desarrolle en paz, con transparencia y respeto mutuo. Flores enfatizó que la fe y la reconciliación son pilares para la convivencia democrática: “Honduras necesita elecciones donde prevalezcan los valores, el respeto y la unidad”, declaró en su sermón público.
Con estos pronunciamientos, las Iglesias hondureñas refuerzan su papel moral en el proceso electoral, insistiendo en que una participación ciudadana masiva fortalece la democracia y protege la voluntad del pueblo.

