Marlon Ochoa, aquel estudiante del programa de becas de JOH que hoy incendia la política hondureña

Marlon Ochoa, aquel estudiante del programa de becas de JOH que hoy incendia la política hondureña

Resulta paradójico que Marlon Ochoa, uno de los rostros más visibles del oficialismo de Libre, instrumento al servicio de Mel Zelaya, su mandadero en la crisis electoral hondureña, el consejero del CNE que presiona a las otras dos representantes, Ana Paola Hall y Cossette López, muestre con orgullo su título de la Universidad de Oxford, gracias a que fue beneficiario directo del programa de becas 20/20 impulsado por el presidente Juan Orlando Hernández, el mismo mandatario que hoy los sectores que Ochoa representa repudian y critican.

Ochoa, a quien en medios de comunicación llaman el pirómano, por su papel en las manifestaciones contra embajadas, es un vivo ejemplo de la contracción de muchos líderes de Libre: apelan a las clases populares desde sus posiciones de privilegio.

El trayecto de Ochoa no puede desligarse de esa política pública que, bajo el sello de JOH, le permitió acceder no sólo a la beca Chevening del gobierno británico, sino también a una plataforma internacional de prestigio —en evidente contradicción con la narrativa de rechazo al nacionalismo y la corrupción del pasado, que hoy es bandera del oficialismo y de los movimientos vinculados a Libre.

Llama la atención el doble discurso que atraviesa la figura de Ochoa. Quien hoy denuncia conspiraciones y golpes electorales desde su posición institucional, elabora propuestas de reforma y se erige como defensor de la transparencia, construyó su formación superior gracias a un programa que difícilmente podría existir en el actual clima de polarización y desconfianza hacia las políticas de sus predecesores, y que fue eliminado por Libre nada más llegar al poder por denuncias sin base alguna. Más aún, su ejercicio público está marcado por la confrontación, la polémica y la persistente estrategia de división nacional, mientras parte de su ascenso fue impulsada por una política gubernamental orientada, justamente, a abrir oportunidades —incluidas las suyas— para la juventud hondureña.