El Congreso Nacional de Honduras atraviesa una grave crisis de funcionamiento, marcada por la interrupción de las sesiones y la ausencia de acuerdos entre las fuerzas políticas, lo cual enciende alertas sobre una potencial crisis institucional de cara a las próximas elecciones.
El jefe de bancada del Partido Nacional, Tomás Zambrano, ha acusado al oficialismo —al partido Libre— de quebrantar los compromisos legislativos y de orquestar una maniobra para dejar expirar el período ordinario de sesiones sin convocar al pleno. “Libre no convocó la reunión de jefes de bancada como se había acordado. Quieren dejar vencer el período de sesiones para imponer una comisión permanente y provocar una crisis electoral al 30 de noviembre”, afirmó Zambrano. Ante ello, adelantó que su bancada está preparada para convocar una sesión extraordinaria “por la democracia, por Honduras y por el pueblo hondureño”.
El argumento central de la oposición es que la imposición de una Comisión Permanente del Congreso (que funcionaría en lugar del pleno) podría otorgársele facultades para declarar la elección general, aún sin culminar el proceso electoral o sin respaldo ciudadano. Según Zambrano, ello marcaría una acción ilegal e inconstitucional. En ese sentido, advierte de que la parálisis legislativa no es mero descuido, sino parte de una “agenda oculta”.
El peor Congreso de la historia hondureña
La acusación de la oposición se suma a una situación más amplia de estancamiento: desde hace semanas, el Congreso no retoma sesiones plenarias y varias leyes de urgente trámite, así como los presupuestos para entidades esenciales del proceso electoral (como el Tribunal de Justicia Electoral y la Unidad de Política Limpia), permanecen sin debate ni aprobación. En ese contexto, bancadas opositoras —incluyendo al Partido Liberal y al PSH— han manifestado su intención de autoconvocarse si la directiva del Congreso, encabezada por Luis Redondo, no llama formalmente al pleno.

