Las investigaciones periodísticas sobre el patrimonio de Rixi Moncada, candidata presidencial del Partido Libre, siguen generando polémica. Un nuevo reportaje de ICN.Digital reveló que adquirió dos propiedades en zonas exclusivas de Tegucigalpa entre 2022 y 2025, con un valor que supera los ocho millones de lempiras.
Según el medio, los documentos revisados incluyen escrituras públicas y registros del Instituto de la Propiedad, en los que figura Moncada junto a su esposo, el abogado Eduardo Arias Guillén, como propietaria de una residencia en Lomas del Guijarro Sur. La casa, descrita con amplias terrazas, piscina, desayunador y jardín, se encuentra en una de las áreas más costosas de la capital hondureña.
ICN.Digital indica que las compras fueron realizadas durante el período en el que Rixi Moncada ocupó cargos de alta responsabilidad en el actual gobierno, primero al frente de la Secretaría de Finanzas y luego como presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE). El reportaje sostiene que el crecimiento de su patrimonio contrasta con el discurso socialista y popular que promueve en su campaña, donde se presenta como defensora de los sectores más humildes.
Esta información se añadiría a anteriores, como la publicación que posee más de 82 manzanas de tierra distribuidas en distintas zonas del país. Aquella publicación generó debate en redes sociales sobre el origen y la magnitud de sus bienes.
En esta ocasión, ICN.Digital acompañó su investigación con copias de las escrituras notariales y fotografías de las residencias, reforzando la credibilidad del informe. La nota también hace referencia a la contradicción entre la imagen de austeridad de Moncada y el nivel de lujo de sus propiedades, lo que ha incrementado las críticas hacia la candidata de Libre.
El equipo de campaña de Rixi Moncada no se ha pronunciado sobre estas revelaciones ni ha emitido declaraciones que aclaren el origen de los fondos con los que fueron adquiridos los inmuebles.
La controversia patrimonial de Rixi Moncada se suma a un ambiente electoral marcado por la desconfianza ciudadana y las demandas de transparencia en el uso de los recursos públicos. Mientras tanto, las investigaciones continúan circulando en medios digitales y redes sociales, aumentando la presión sobre una de las figuras más visibles del oficialismo hondureño.

