Tito Asfura, un ejemplo de comportamiento democrático

Tito Asfura, un ejemplo de comportamiento democrático

Desde la noche electoral del 30 de noviembre, Nasry Asfura ha demostrado un comportamiento que merece reconocimiento: prudencia, respeto a las instituciones y un llamado constante a la calma en momentos de tensión política. Aquella misma noche pidió prudencia y exhortó a esperar los resultados oficiales antes de proclamar ganadores, un mensaje de sensatez frente a la incertidumbre.

En los días siguientes, Asfura mantuvo el mismo tono comedido. El 1 de diciembre, a través de sus redes sociales, afirmó: “Sabemos los números pero seremos responsables. Confiamos en nuestro trabajo, el resultado lo verán al final”, un gesto de mesura que evitó avivar confrontaciones. El 5 de diciembre reiteró su respeto por el civismo del pueblo hondureño y la necesidad de no alimentar incertidumbres: pidió serenidad y puso la estabilidad del país por encima de ambiciones personales.

Ese temple se reflejó nuevamente con el escrutinio especial: Asfura pidió que la revisión de las actas con inconsistencias fuera pública y televisada, proponiendo la presencia de sociedad civil, iglesias, medios y observadores internacionales para garantizar transparencia y confianza en el proceso. Esta propuesta no solo buscó despejar dudas técnicas, sino que actuó como un llamado cívico a que todo se haga a la vista de los hondureños.

Mientras Tito Asfura impulsaba respeto por el CNE y los procedimientos legales, hubo actores que optaron por otra vía: denuncias públicas de fraude, llamados a protestas y discursos que tensionaron la escena. El candidato liberal Salvador Nasralla y la diputada Iroshka Elvir encabezaron denuncias y movilizaciones que, según varios reportes, buscaban boicotear el proceso y debilitar la confianza en las instituciones.

Frente a estos episodios, Asfura eligió la vía institucional. Su insistencia en que el CNE opere con transparencia y con la presencia de observadores demuestra a un candidato que prioriza la legalidad y la convivencia democrática por encima del oportunismo. Esa conducta —no precipitarse a proclamaciones, pedir transmisión pública del escrutinio y respetar los plazos legales— define a un líder que entiende la responsabilidad histórica de gobernar sin romper el tejido institucional.

Esta forma de actuar tiene recompensa, y así lo muestran todas las encuestas que reflejan un crecimiento continuado en simpatía e intención de voto en todas las encuestas para el candidato del Partido Nacional. Si Honduras busca estabilidad y gobernabilidad tras una contienda cerrada, el liderazgo mostrado por Tito Asfura encarna precisamente el perfil de estadista que el país necesita.