TPS en cuenta regresiva: 51.000 hondureños al borde de la incertidumbre mientras falta un plan del gobierno de Libre

TPS en cuenta regresiva: 51.000 hondureños al borde de la incertidumbre mientras falta un plan del gobierno de Libre

El próximo 8 de septiembre vence de manera definitiva el Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 51 mil hondureños en Estados Unidos. A escasos días de ese momento, la comunidad tepesiana enfrenta incertidumbre y temor, mientras el gobierno hondureño no ofrece un plan de contingencia ni logra respaldo internacional para defender a sus migrantes.

La diplomacia se movió tarde y sin resultados. El canciller Javier Bu Soto viajó a Washington para sostener reuniones, pero regresó sin compromisos concretos ni alternativas para frenar la decisión. El panorama deja a miles de compatriotas expuestos a la pérdida de su estatus legal, la deportación y la quiebra económica de hogares que dependen de sus remesas.

Relaciones internacionales que juegan en contra

En este contexto, la política exterior del gobierno hondureño ha resultado un lastre. Mientras Estados Unidos tomaba la decisión de dar por concluido el TPS, el oficialismo de Libre reforzaba su alianza política con el régimen de Nicolás Maduro, justo cuando Washington anunciaba una recompensa de 50 millones de dólares por considerarlo jefe del “Cartel de los Soles”.

La contradicción es evidente: Honduras intenta convencer a la Casa Blanca de extender un beneficio migratorio para miles de compatriotas, mientras su presidenta se alinea públicamente con un gobierno acusado de narcotráfico y violaciones a los derechos humanos.

A ello se suma el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe, dirigido precisamente a contener las operaciones ilícitas que se le atribuyen al círculo de Maduro, y los recientes señalamientos de la abogada Pam Bondi, quien denunció que Honduras se ha convertido en un “narcopuente aéreo” para el tráfico de cocaína hacia el norte.

En este clima de tensiones, los intentos de la diplomacia hondureña carecen de credibilidad: ¿cómo exigir cooperación a Washington mientras se respalda a quienes Estados Unidos persigue por narcotráfico?

El impacto en los migrantes y en Honduras

La cancelación del TPS golpea en dos frentes. En Estados Unidos, miles de hondureños perderán sus permisos de trabajo, quedarán en condición irregular y enfrentarán el riesgo de deportación. Muchos tienen hijos ciudadanos estadounidenses que ahora se verán atrapados entre la disyuntiva de quedarse o partir a un país que no conocen.

En Honduras, la reducción de remesas afectará directamente a miles de hogares. Los tepesianos son un pilar en el envío de divisas, y su aporte sostiene la economía de comunidades enteras. El retorno forzoso de decenas de miles de trabajadores podría agravar la crisis de empleo y de seguridad en el país.

Un gobierno sin plan ni respuestas

Lo más preocupante es que, a estas alturas, el gobierno hondureño no ha presentado un plan serio de contingencia para atender el regreso de los tepesianos, pese a las reuniones mantenidas con asociaciones y alianzas de hondureños del TPS. No hay programas de empleo, no existen políticas de vivienda ni estrategias claras para la reinserción social de quienes podrían ser deportados. Solo un servicio jurídico, prestado por una empresa privada, para dos consultas gratis.

Los consulados se han limitado a mensajes generales, pero no hay acciones de protección efectiva. La comunidad migrante denuncia sentirse abandonada y utilizada como tema de discurso, pero sin respaldo real.

Un fracaso diplomático con costo humano

La inacción del gobierno y su alineamiento con regímenes cuestionados en la región han debilitado las gestiones hondureñas en Washington. La suspensión del TPS no es solo una decisión administrativa: es también el reflejo de una política exterior aislada, sin capacidad de incidencia y desacreditada por sus propias contradicciones.

El 8 de septiembre no será solo el final de un beneficio migratorio: será la prueba más dura para 51 mil hondureños que ven cómo se derrumba el esfuerzo de décadas. Y será también la muestra del fracaso de un gobierno que prefirió alianzas ideológicas antes que defender con legitimidad a su gente.

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