En medio de la exigencia de la ciudadanía y de organizaciones sociales por reglas claras para la observación electoral, la consejera Ana Paola Hall asumió este jueves la presidencia del Consejo Nacional Electoral (CNE), en relevo de Cossette López. El cambio ocurre a menos de tres meses de las elecciones generales del 30 de noviembre, en un contexto de fuertes tensiones políticas y de presión por la transparencia del proceso.
Uno de los frentes más urgentes que hereda Hall es el de la conectividad tecnológica. El CNE acaba de iniciar la recepción de ofertas para contratar a la empresa que deberá proveer servicios de Internet y conectividad satelital en los centros de votación que carecen de acceso a la red. Se trata de un aspecto clave para el funcionamiento del sistema de transmisión de resultados (TREP), vital para dar certeza y rapidez a los comicios.
En total, son unos 1,700 centros de votación sin conexión, equivalentes a cerca del 30 % del total, los que deben ser cubiertos mediante kits satelitales, routers, servicios de integración y capacitación técnica. Tres empresas presentaron sus propuestas: IFX Network, que ofertó L 65.9 millones; Smartmatic, con una propuesta de L 87.2 millones; y Honduras Technology, que ofertó L 263.3 millones. La licitación corresponde al Procedimiento Especial No. CNE-PEG-UCCE-005-2025.
El reto inmediato de la nueva presidenta será garantizar que la adjudicación se realice con total transparencia, evitando atrasos o cuestionamientos que puedan afectar la credibilidad del proceso. Además, Hall deberá asegurar que la empresa seleccionada instale y opere la red con eficacia, especialmente en zonas remotas donde también persisten problemas de energía, seguridad y logística electoral.
En paralelo, la presión ciudadana se mantiene sobre otro punto crítico: la aprobación del reglamento para la observación electoral nacional, aún bloqueado en el pleno del CNE y el voto exterior, que no está garantizado. Organizaciones sociales, académicas y gremiales insisten en que sin observación independiente no habrá garantías de transparencia y las asociaciones de hondureños, como 15 de Septiembre, denuncian que decenas de miles de compatriotas no tienen sus DNI para poder votar. Ni el Gobierno ni el CNE ha asegurado el derecho de participación de los emigrantes. El candidato presidencial Salvador Nasralla ha denunciado que los DNI que está por repartir a los expatriados pueden ser usados para suplantar sus identidades en la convocatoria electoral en Honduras.
En su despedida, Cossette López advirtió que “un sector intentó arrebatar el derecho al voto” y recordó que el CNE “ha sobrevivido de crisis en crisis”. Sus palabras reflejan el clima institucional en el que Hall deberá asumir la conducción del organismo.
El CNE se prepara así para una de las elecciones más complejas y vigiladas de la era democrática hondureña. A Hall le tocará navegar entre contratos millonarios, demandas de seguridad, reclamos ciudadanos y la mirada atenta de la comunidad internacional, con el tiempo en contra y la presión en aumento.

