El viaje de Xiomara Castro al Vaticano, un lavado de cara que no engaña

El viaje de Xiomara Castro al Vaticano, un lavado de cara que no engaña

El viernes pasado, la presidenta Xiomara Castro se reunió con el Papa León XIV en el Vaticano. No es un viaje cualquiera: es un intento desesperado de Libre por limpiar la imagen tras el desastre provocado por las declaraciones de Rixi Moncada y del ala dura del partido contra las iglesias.

La caminata por la paz del 16 de agosto demostró algo que Libre parece no entender: la Iglesia católica y las protestantes son de las instituciones mejor valoradas y respetadas por el pueblo hondureño. Mientras cientos de miles marchaban por la paz, Libre y Rixi Moncada soltaban palabras cargadas de maldad, ideología y resentimiento, reflejo de su apoyo a regímenes como los de Cuba o Nicaragua, que persiguieron y persiguen a la iglesia.

Rixi Moncada intentó apagar el incendio con un video penoso en el que se declaraba mujer religiosa. Pero la fe no se demuestra con palabras vacías ni con gestos oportunistas; se demuestra con respeto y acompañamiento al pueblo en sus causas justas.

Este viaje al Vaticano es, simple y llanamente, un lavado de cara. Pero el pueblo hondureño ya no se deja engañar. Libre y su candidata no pueden ocultar el desprecio hacia quienes piensan, sienten y viven distinto, ni el intento de imponer su ideología a todo un país. En Honduras, las instituciones con verdadera legitimidad no se compran ni se intimidan, y eso Libre lo sabe, aunque pretenda disfrazarlo con gestos protocolares.