Fausto Cálix reconoce la derrota de Libre y profundiza la división interna

Fausto Cálix reconoce la derrota de Libre y profundiza la división interna

El Director de Aduanas de Honduras, Fausto Cálix, reconoció públicamente que el Partido Libertad y Refundación (Libre) perdió las elecciones generales de 2025. Según sus declaraciones, las actas internas del partido muestran que Salvador Nasralla obtuvo más apoyo, y señaló que es necesario aceptar los resultados para garantizar una transición pacífica y respetuosa de la voluntad popular.

El reconocimiento de Cálix llega en un momento marcado por la contradicción entre el discurso de humildad de Libre y el estilo de vida de algunos de sus funcionarios. Uno de los casos más notorios es el propio Cálix, quien fue visto utilizando un vehículo Toyota Prado del Estado para actividades privadas, desplazándose con su familia en un automóvil de lujo cuyo valor supera los cien mil dólares. Este uso de recursos públicos para fines personales contradice las declaraciones que él mismo había hecho meses atrás, asegurando que “no tenía carro y no lo necesitaba”, lo que generó indignación entre los ciudadanos y puso en evidencia la desconexión de Libre con la realidad del hondureño común.

La incoherencia no se limita al comportamiento de Cálix. Durante la campaña y los primeros meses de su administración, la presidenta Xiomara Castro prometió vender el avión presidencial para destinar los fondos a programas sociales. Sin embargo, la aeronave no fue vendida y, en cambio, fue sometida a trabajos de renovación y cambio de imagen, lo que evidencia que muchas promesas de austeridad quedaron en el papel y refuerza la percepción de que Libre no cumple con lo que anuncia.

La declaración de Fausto Cálix marca un punto de claridad: Libre perdió y la victoria corresponde a otro partido. Más allá de cualquier justificación, los hondureños podrán evaluar si los discursos de austeridad y humildad del partido alguna vez reflejaron la conducta de sus dirigentes y cómo estas inconsistencias afectaron la percepción de los votantes. La derrota de Libre demuestra que los mensajes políticos deben reflejar la realidad y que los electores observan de cerca la coherencia entre palabras y hechos.