El acercamiento diplomático y comercial entre Honduras y la República Popular China, consumado en marzo de 2023, ha transformado de forma drástica el escenario político, económico y social del país centroamericano. Sin embargo, tras casi tres años de intensificación de vínculos, los efectos negativos comienzan a pesar más que las expectativas iniciales, generando amplio debate y preocupación en sectores empresariales, políticos y en la sociedad hondureña.elheraldo+2
Un flujo migratorio y comercial sin precedentes
Comerciantes hondureños denuncian competencia desleal a partir de la proliferación de comercios chinos en las principales ciudades, situación que ha transformado mercados tradicionales e impulsado el surgimiento de “barrios chinos”. Según Rafael Medina, expresidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, esta competencia a precios bajos puede provocar el cierre masivo de negocios locales y el incremento del desempleo.
Déficit comercial, promesas incumplidas y caída exportadora
El efecto más adverso de la nueva diplomacia con China se observa en la balanza comercial: Honduras registra un déficit récord, perdiendo unos $300 millones en menos de tres años, mientras que las exportaciones al país asiático son insignificantes en comparación con el efecto de las importaciones. El Banco Central reporta que solo en el primer semestre de 2025, las compras a China sumaron $1,500 millones, frente a exportaciones de apenas $33 millones. La caída de las ventas a Taiwán, antiguo socio comercial, ha significado un desplome de ingresos: en 2022, Honduras exportaba más de $120 millones anuales, cifra que hoy se limita a $18 millones.
La expectativa de conquistar el mercado chino no se ha materializado, mientras los pequeños y medianos empresarios alertan sobre la saturación de productos chinos, de baja calidad y bajo precio, que desplazan la producción nacional y afectan a más de dos millones de hondureños que dependen directamente de la micro y pequeña empresa.
Polémica social, presión internacional y respuesta estadounidense
Las críticas al acercamiento con China se extienden hacia el ámbito internacional. Estados Unidos ha expresado su preocupación por la influencia creciente de Beijing en Centroamérica y ha respondido con restricciones de visas a centroamericanos que colaboren con el Partido Comunista Chino o participen en actividades que Washington considera lesivas para la estabilidad regional. La presión estadounidense, sumada a la ruptura con Taiwán y el deterioro de las relaciones comerciales con Europa y Estados Unidos, con la llega de Libre, coloca al gobierno hondureño en una posición diplomática compleja y sujeta a riesgos geopolíticos importantes.

La administración Castro y el oficialismo defienden la estrategia bajo la promesa de inversión, generación de empleo y desarrollo de grandes proyectos de infraestructura. Sin embargo, expertos como Graco Pérez y Nasralla advierten que el Tratado de Libre Comercio negociado con China es asimétrico, desigual y potencialmente agravante de la pobreza y el desempleo. Los sectores agrícolas y pesqueros denuncian la opacidad de los acuerdos y el desconocimiento de sus términos, mientras las grandes inversiones chinas son vistas como inciertas, sujetas a compromisos políticos y falta de transparencia.
Impacto social y debate mediático
La presencia china en Honduras ha generado transformaciones urbanas y sectoriales, pero también efectos negativos en la cohesión social y el mercado laboral. Queda en evidencia el “dilema de la dependencia”, donde el país renuncia a soberanía en busca de beneficios que aún no llegan. El discurso oficial enaltece la cooperación, mientras los medios independientes y los afectados por la avalancha comercial exigen una evaluación crítica de los costos del vínculo con China.
La estrategia de apertura hacia China se percibe hoy bajo la sombra de la precarización laboral, el desbalance comercial y la vulnerabilidad institucional, todo ello en el contexto de una batalla geopolítica en la que Honduras enfrenta los costos de apostar por un socio comercial cuya economía es mil veces superior a la propia, y cuyos intereses van mucho más allá del mero intercambio de mercancías.

