Nuevo fracaso del Gobierno de Xiomara: Honduras fuera de la Cuenta del Milenio

Nuevo fracaso del Gobierno de Xiomara: Honduras fuera de la Cuenta del Milenio

Honduras quedó excluida de la Cuenta del Milenio y, peor aún, no fue siquiera seleccionada para el Programa Umbral, un mecanismo de cooperación de la Millennium Challenge Corporation (MCC) diseñado para apoyar a países que aún no califican a un compacto completo, pero que muestran avances mínimos en transparencia, Estado de derecho y control de la corrupción. Es decir, ni en la antesala Honduras logró entrar. El mensaje es inequívoco: el país no cumple.

Este revés desmonta la propaganda electoral del Gobierno de Xiomara Castro, que durante la campaña y los primeros meses de gestión insinuó que el retorno a la Cuenta del Milenio era cuestión de tiempo, casi inevitable, como si el simple cambio de gobierno bastara para recuperar la confianza internacional. Se habló de “relanzamiento institucional”, de “nuevo rumbo” y de que Honduras “volvería a la comunidad de países confiables”. Hoy, la realidad desmiente ese relato.

La Cuenta del Milenio no responde a afinidades ideológicas ni a discursos políticos. Evalúa indicadores duros: seguridad jurídica, independencia institucional, calidad democrática, libertades civiles y gestión económica responsable. Honduras reprobó dos indicadores económicos clave: calidad regulatoria con 50% y acceso al crédito con apenas 34%, sin que haya mejorado en control de la corrupción ni la libertad de información. Esta baja puntuación en acceso al crédito evidencia falta de inclusión financiera, que limita que microempresarios y pequeños agricultores obtengan financiamiento, mientras que los grandes sí pueden acceder.

Lejos de fortalecer instituciones, el gobierno ha tolerado —cuando no promovido— confrontación política, ataques al árbitro electoral, presiones sobre organismos independientes y un clima de incertidumbre jurídica que ahuyenta inversión y cooperación. Nada de eso pasa inadvertido para la MCC, que observa la consistencia entre discurso y hechos.

El costo es alto. No se trata solo de perder fondos; se pierde credibilidad, oportunidades de desarrollo y asistencia técnica para mejorar políticas públicas. Quedar fuera incluso del Programa Umbral equivale a reprobar el examen básico de gobernanza.

Este episodio confirma un patrón: Honduras está peor con el Gobierno de Xiomara Castro. Peor evaluada, más aislada y con promesas incumplidas. La narrativa de que “era inevitable volver” a la Cuenta del Milenio se estrella contra los datos. Y los datos dictan sentencia: nuevo fracaso del Gobierno, con consecuencias reales para un país que necesita resultados, no consignas.