Los resultados de las elecciones generales en Honduras reflejan un duro revés para Rixi Moncada, candidata presidencial de Libre. Incluso en su ciudad natal, Talanga, donde se esperaba un respaldo sólido, Moncada apenas alcanzó solo el 23.62 % de los votos (3,059 sufragios). El vencedor fue Nasry Asfura, del Partido Nacional de Honduras (PN), con 39.72 % (5,143 votos), mientras que Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), logró 36.08 % (4,671 votos). La diferencia entre PN y PL fue de solo 472 votos, pero Libre quedó claramente en tercer lugar, mostrando dificultades para consolidar apoyo en su propia ciudad.
La situación no mejora en Olancho, un departamento históricamente relevante para el partido Libre y la familia Zelaya-Castro. Allí, Nasry Asfura lidera con 45.95 % (85,369 votos), mientras que Rixi Moncada obtiene 28.58 % (53,096 votos), quedando por encima de Salvador Nasralla, que alcanza 25.07 % (46,585 votos). La diferencia absoluta con el PN supera los 32 mil votos, dejando claro que Libre no logra imponerse ni en su territorio más simbólico.
En Catacamas, municipio emblemático de Olancho, la tendencia se mantiene. Nasry Asfura obtiene 42.23 % (13,670 votos), mientras que Rixi Moncada logra 29.43 % (9,527 votos). Aunque Moncada mantiene un tercer lugar relevante, la diferencia con el PN —casi 13 puntos porcentuales— refleja nuevamente que el partido no consigue consolidar su base ni en sus municipios históricos.
Estos resultados muestran un patrón evidente: Rixi Moncada y Libre enfrentan dificultades para imponerse incluso en territorios donde se esperaba un respaldo más sólido. En Talanga, la candidata pierde ante los principales rivales, y en Olancho y Catacamas, el Partido Nacional consolida su liderazgo, mientras que el Partido Liberal se mantiene competitivo, pero por debajo de ambos.
La fuerza simbólica de los territorios de origen y la historia del partido no garantizan votos. Para Rixi Moncada, la derrota en Talanga, combinada con los números en Olancho y Catacamas, evidencia que el apoyo electoral se construye más sobre propuestas y presencia territorial efectiva que sobre lazos históricos o personales.

