Acaparan provisiones en Casa Presidencial ante temor a crisis postelectoral

Acaparan provisiones en Casa Presidencial ante temor a crisis postelectoral

La Casa Presidencial ha elevado de forma significativa su nivel de preparación interna ante la estrategia del partido oficialista Libre de conflictividad tras las elecciones del 30 de noviembre. Fuentes consultadas confirman que se están acaparando provisiones, reforzando sistemas de comunicación y endureciendo los protocolos de seguridad, en previsión de la campaña de disturbios que el propio oficialismo lanzará tras su derrota electoral.

Adicionalmente, la familia Zelaya-Castro ha decidido no trasladarse a Olancho para seguir la jornada electoral —como ha sido su costumbre en momentos decisivos— y permanecerá dentro del perímetro de Casa Presidencial. La decisión se justifica, según las mismas fuentes, por la infraestructura técnica disponible, los sistemas de resguardo reforzados y la cercanía con el aeropuerto Toncontín y la base área de Coronel Hernán Acosta Mejía, lo que garantiza capacidad de respuesta inmediata en caso de crisis.

Otro elemento que ha llamado la atención es la disposición del avión presidencial, que fue transferido a las Fuerzas Armadas pero que sigue reservado para uso exclusivo de la familia presidencial. La aeronave —junto con su tripulación— se mantiene en estado de alerta permanente. Hasta ahora no ha sido posible confirmar si el avión se encuentra estacionado en la Base Aérea Coronel Hernán Acosta Mejía o en la Base Aérea José Enrique Soto Cano, en Palmerola. Ambas instalaciones mantienen protocolos de silencio operativo sobre movimientos de aeronaves oficiales.

La familia presidencial ha tramitado sus pasaportes ordinarios, en previsión de que su documentación diplomática pudiera ser revocada tras las elecciones. 

Rixi no aceptará el resultado del TREP

Mientras tanto, en el frente político, la candidata oficialista Rixi Moncada continúa tensando el ambiente. En reuniones internas y en discursos recientes, ha reiterado que no aceptará los resultados emitidos por el TREP, insistiendo en que el único resultado válido será aquel respaldado por un conteo físico completo de votos y la recopilación total de actas. Esta postura apunta a un escenario de impugnación inmediata si los resultados preliminares no favorecen al oficialismo, como prevén las encuestas publicadas hasta la fecha. 

En paralelo, se ha conocido que un sector de las Fuerzas Armadas —independiente de la línea de mando directa del general Roosevelt Hernández— vigila discretamente a colectivos afines a Libre, analizando sus movimientos y capacidad de movilización. Esta división interna dentro del estamento militar añade una capa adicional de incertidumbre en un momento crítico para la estabilidad del país.

Con un Palacio de Gobierno abastecido y en modo de resguardo, un avión presidencial en alerta, un oficialismo predispuesto a cuestionar los resultados preliminares y unas Fuerzas Armadas operando con fracturas internas, Honduras entra en los días previos a las elecciones en un ambiente cargado, imprevisible y de alto riesgo institucional.