El proceso electoral hondureño se está jugando entre denuncias, amenazas y abusos descarados del poder. A menos de cien días de las elecciones generales, la confianza ciudadana está por los suelos, y no por casualidad: lo que sobra son pruebas de manipulación desde las instituciones y desde Casa Presidencial.
Campañas sucias con dinero en mano
La ASJ destapó que más de medio millón de lempiras se han metido en campañas de desprestigio contra las consejeras del CNE, Cossette López y Ana Paola Hall, además de ataques contra la oposición. El pisto se fue en páginas fantasmas, redes sociales y hasta en medios públicos. Y, como quien no quiere la cosa, ¿a quién le hacen el favor esas campañas? Pues a la candidata oficialista Rixi Moncada, que aparece en Canal 8 y la Radio Nacional como si fueran sus voceros de campaña.
Amenazas que buscan callar
La directora del CNA, Gabriela Castellanos, denunció que está recibiendo amenazas por no dejarse comprar ni intimidar. Algunas “disfrazadas de consejos” y otras mucho más violentas. En un país donde sabemos cómo terminan los valientes, la advertencia es seria: están queriendo callar a quien se ha atrevido a señalar redes de corrupción que van directo a altos funcionarios.
Medios del Estado al servicio de Libre
El abogado Leonel Núñez puso el dedo en la llaga y presentó denuncia contra el uso de Canal 8, medios del Congreso y hasta los canales de los militares para hacer proselitismo descarado a favor de Rixi Moncada. El CNE ya admitió el caso, pero la gran pregunta es si habrá sanciones reales o si todo quedará en otra jugada para entretener a la gente.
El voto en el extranjero en riesgo
Mientras tanto, más de 400,000 hondureños en el exterior corren el riesgo de quedarse sin votar porque el trámite del DNI es un relajo. A unos se los entregan rapidito porque son del partido de gobierno, y a otros les dicen que esperen hasta 2026. Una clara señal de que se quiere jugar con el voto de los compatriotas que mantienen este país con sus remesas.
Cronograma a medias y consejera bajo presión
La Red por la Defensa de la Democracia, con Edmundo Orellana al frente, denunció que el calendario electoral solo va al 50 %.
Lo que estamos viendo no son simples “fallas” del sistema: es un operativo político para torcer las elecciones desde adentro. Se gasta dinero público en campañas sucias, se usan medios estatales como maquinaria electoral, se amenaza a quienes denuncian corrupción y se juega con el voto en el extranjero.
Aquí no hay ingenuidad posible: lo que está en marcha es un proyecto continuista que quiere imponerse cueste lo que cueste. Pero la factura de este abuso no la pagarán solo quienes hoy están en el poder; la pagará el país entero si en noviembre no hay elecciones limpias y creíbles.
En FNN lo decimos sin rodeos: la democracia hondureña está contra las cuerdas y quienes deberían defenderla son los primeros en acuchillarla.

