Las Fuerzas Armadas debe abrir un tiempo nuevo tras marcha de Roosevelt

Las Fuerzas Armadas debe abrir un tiempo nuevo tras marcha de Roosevelt

La salida del general Roosevelt Hernández del mando de las Fuerzas Armadas de Honduras no es un simple relevo administrativo: es el cierre de una etapa oscura en la que la institución castrense fue arrastrada al juego político del gobierno de Xiomara Castro. De hecho, diversas fuentes apuntan a que será nombrado secretario de Defensa, responsable político del ejército.

Su retiro abre un tiempo nuevo para las FFAA, luego de semanas marcadas por intentos de golpe técnico, presiones al proceso electoral y una profunda crisis de confianza institucional.

Durante la gestión de Roosevelt Hernández, las Fuerzas Armadas de Honduras dejaron de ser vistas como un árbitro constitucional para convertirse, en muchos momentos, en un actor funcional al oficialismo de Libre. Bajo la narrativa de “orden y seguridad”, se toleraron cercos a instituciones civiles, intimidaciones políticas y un silencio cómplice frente a la violencia de colectivos afines al poder, mientras el gobierno de Xiomara Castro intentaba forzar salidas antidemocráticas ante su evidente pérdida de respaldo popular.

Nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto General Héctor Valerio Ardón

La presentación de la nueva cúpula militar representa una oportunidad que no puede desperdiciarse. El General de Brigada Héctor Valerio Ardón, quien asumirá como nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto, carga ahora con una responsabilidad histórica: devolverle a las Fuerzas Armadas su carácter profesional, técnico y subordinado a la Constitución, no a Casa Presidencial. Junto a él integran la Junta de Comandantes el General de Brigada Walter Yanuario Paz, el Capitán de Navío Ricardo de Jesús Dubón, y los coroneles Luis Alonso Rosales, Marco Alexander Lanza, José Rodimiro Murillo y Selvin Antúnez Medina.

El país espera que esta nueva generación de mandos militares marque una distancia clara del uso político que el gobierno intentó imponer a la institución armada.

Honduras no necesita militares alineados con proyectos ideológicos, sino Fuerzas Armadas democráticas, que garanticen elecciones limpias, protejan el material electoral y respeten sin excusas la voluntad soberana del pueblo.

Nueva cúpula militar

El tiempo de Roosevelt Hernández quedó atrás, junto con la pretensión del gobierno de Xiomara Castro de doblegar la institucionalidad para mantenerse en el poder. Hoy, todas las miradas están puestas en la nueva cúpula de las Fuerzas Armadas. La democracia hondureña no admite ambigüedades: o se está del lado de la Constitución, o se pasa a la historia como cómplice del abuso de poder.